FESTEJO DE MUERTOS EN LAS HUASTECAS

Por Martín Trejo Mendoza/www.ucsj

PACHUCA HIDALGO, PRIMERO DE NOVIEMBRE 2017/La estancia se llena del color de la flor de los cuatrocientos pétalos, por los pasillos se respira el aroma del copal, mientras que en la cocina se preparan los manjares a ofrendar. Por la ventana se ven las personas que van y vienen pues todos se alistan para el Xantolo, una celebración que es reminiscencia de la tradición prehispánica de honrar a los muertos. Es aquí donde la muerte cobra vida. Xantolo en lengua náhuatl quiere decir “Día de Muertos” y significa para la zona Huasteca del país (integrada por el norte de Veracruz, el sur de Tamaulipas, la Sierra Gorda de Querétaro y algunas regiones de los estados de San Luis Potosí e Hidalgo), la celebración más importante. En las siguientes líneas quiero describir cómo se lleva a cabo dicha tradición al noroeste del estado de Hidalgo en el Municipio de Huejutla de Reyes (uno de los lugares que conforman la Huasteca).

Todo comienza el día de San Juan (24 de junio) cuando los campesinos salen al campo para regar la semilla de la flor de cempasúchil. Cuando llega el 29 de junio las familias acuden a la plaza para comprar guajolotes, gallinas y cerdos que pondrán a engordar y después guisarán en tamales, moles y caldos para compartir con vivos y muertos. Las mujeres dan inicio al bordado de servilletas y manteles que se ponen en el altar. Pocos días antes de la llegada del xantolo, las familias se reúnen para la molienda del chocolate que ofrecerán y beberán durante la celebración. A lo lejos se escuchan el repicar de las campanas acompañado del sonido de juegos pirotécnicos. De esta manera el pueblo se entera que sus muertos están entre ellos.

El 30 de octubre, también conocido como “Domingo grande”, se realizan las últimas compras. El mercado luce en su mayor esplendor con montones de naranjas, mandarinas, chiles secos y frescos, cacahuates, calaveritas de azúcar, jarrones, canastas y caballitos de barro que se venden en los puestos.

Ese mismo día por la tarde, las familias comienzan a levantar el arco. Éste se compone de otates (o cañas de azúcar) que se sujetan a la mesa. Después se cubre con palmilla, ramilletes de flor de cempasúchil y mano de león. A la mitad del arco se cuelga la fruta, pan de muerto con forma humana y las canastas llenas de cacahuates y dulces. La mesa se decora con manteles bellamente bordados y al centro suele colocarse la imagen de un santo, las fotos del ser querido, platones con galletas, dulces, cacahuates, pan, calaveras de azúcar, nueces y tablillas de chocolate. A cada extremo de la mesa se disponen dos jarrones. También se ponen velas, así como un tronco al cual se le hacen orificios para colocar las ceras.

El 31 de octubre a las doce del día se reciben las almas de los difuntos pequeños. Este día la ofrenda consiste en caldo y tamales que deben ser sin picante, además de chocolate con pan. El 1 de noviembre se reciben a los difuntos adultos con lo que más les agradaba en vida, donde ya se pueden incluir guisos picosos, cerveza, aguardiente y tabaco en hoja. Para atraer el alma de los muertos se realiza el camino de flor de cempasúchil desde el altar hasta la puerta de la casa que queda impregnado del olor del copal que se mantiene encendido porque se dice que éste purifica el alma. Cabe mencionar que el color de la flor representa al sol dador de vida y la fecundidad.

En las calles se sabe que son días de fiesta pues se escuchan los alegres acordes del violín, jarana y la quinta huapanguera que acompañan las danzas de los huehues (viejos), quienes representan a las almas. Todo es celebración y gozo pues las lágrimas se convierten en sonrisas. Las ánimas que no tienen una casa a dónde llegar, cuentan con un lugar en las ofrendas de cada hogar donde se les dedica una cera a su nombre junto con un vaso de agua.

Se dice que las ofrendas son personalizadas debido a que no solo se colocan los platillos favoritos del difunto, también se incluyen, en el caso de los hombres, sombreros, machetes y morrales, mientras que a las mujeres, ollas, molcajetes e hilos para bordar. Todo debe ser nuevo, pues así lo marca la tradición.

Al amanecer del día 2 de noviembre, los pobladores de Huejutla de Reyes acuden al campo santo para llevar su ofrenda a la tumba y convivir con sus difuntos por última vez en el año. Después de las doce del día nuevamente se escuchan las campanas y los juegos pirotécnicos como señal de que nuestros difuntos regresan a descansar. La celebración del Xantolo concluye pero no se olvida, pues forma parte de nuestras raíces y los vivos, gustosos se prepararan para festejar a sus seres queridos el próximo año.

Hasta el el 2000, inicios d eotro milenio, los festejos en Pisaflores,Hidalgo, todavía, se hacia con los llamados vinuetes el día de los angelitos, los nenes que habían fallecido.Los vinuetes  es músoica con Violin,Guitarra Huapanguera, y jarana, que los  músicos del pueblo llevan a cada una de las casas d elos pobladores.A cambio, el vecino da comer tamales a los visitantes a su casa, con cafe o cocacola y en algunas  casos “aguardiente”.